El Rincón del Poeta

 

Una recopilación de poemas bien seleccionados de diversa temática. Entendemos la poesía como un vínculo directo con el alma a través del corazón..., un lenguaje sublime y profundo destinado a despertar al espíritu, envolviéndolo en un halo de fantasía y sentimientos sin igual.

 

Rimas de Bécquer

Otros Poemas ( Estrella )

Mis mejores versos

Gustavo Adolfo Bécquer

( 1836-1870 )

 Grandes dramaturgos, grandes poetas a través de nuestra historia...profundos eruditos del conocimiento de las letras; artistas de la pluma capaces de doblegar al alma más infame y de apaciguar el corazón mas castigado. Todos y cada uno de ellos merecerían nuestra atención; pero me inclino por el Rey del romanticismo, aquel que fue capaz de vaticinar su propia muerte...y de dar significado real a la palabra AMOR. Me refiero al siempre ilustre Sr. Gustavo Adolfo Bécquer...que resume en sus rimas y leyendas la más absoluta fantasía y misterio que rodea al mundo de los sentimientos. Seguro que muchos conocen sus obras, pero no creo que se conozca tanto de su vertiente espirita; de sus sueños...sus premoniciones y su poder mediúmnico .

   «¿Qué es poesía»,? dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? Y ¿tú me lo preguntas?

           Poesía... eres tú.

 

 

   El romanticismo español dejó en la segunda mitad del siglo XIX una fuerte saturación lírica que no dejó de cristalizar al margen de toda disciplina de escuela. Cuatro poetas: Bécquer, Quero, Campo amor, Núñez de Arce, todos ellos de acento muy personal, representan nuestra poesía de la etapa post-romántica.

 Gustavo Adolfo Bécquer, sevillano, es un poeta reconcentrado y tímido, de carácter huidizo y de la más honda inspiración melancólica. Sus Rimas no cantan, rumorean, con un acento singular en nuestra lírica. Los temas son románticos (desilusión amorosa, ingratitud del ser amado, soledad de los muertos, monotonía de la vida...) pero sentidos y expresados con un lirismo despojado de exuberancia verbal lo que les da un carácter de intimidad inconfundible.

   Las rimas están reducidas al mínimo artificio poético. Tienen la sencillez, la naturalidad de la buena prosa, como de la buena música. Este gran poeta, acaso el de mayor perduración entre todos nuestros líricos, no "rimaba", no componía, no trabajaba el verso.

 Son inimitables. Puede imitarse, y aun superarse, aquello que los ochocentistas, contemporáneos de Bécquer, llamaban con embeleso "las galanuras de la forma"; pero nadie podrá imitar en Bécquer su propio espíritu, que es "su estilo".

 

    Bécquer habló de su despertar al mundo de las letras como nadie podría hacerlo:

 

   "Cuando yo tenía catorce o quince años y mi alma estaba henchida de deseos sin nombre, de pensamientos puros y de esa esperanza sin límites que es la más preciada joya de la juventud, cuando yo me juzgaba poeta; cuando mi imaginación estaba llena de esas risueñas fábulas del mundo clásico, y Rioja en sus silvas a las flores, Herrera en sus tiernas elegías, y todos mis cantores sevillanos, dioses penates de mi especial literatura, me hablaban de continuo del Betis majestuoso, el río de las ninfas, náyades y los poetas, que corre al Océano escapándose de su ánfora de cristal coronado de espadañas y laureles, ¡cuántos días, absorto en mis sueños de niño, fui a sentarme en su ribera, y allí, donde los álamos me protegían con su sombra, daba rienda suelta a mis pensamientos y forjaba una de esas historias imposibles en las que hasta el esqueleto de la Muerte se vestía a mis ojos con galas fascinadoras y espléndidas!.

 

   Yo soñaba entonces una vida independiente y dichosa, semejante a la del pájaro que nace para cantar y Dios le procura de comer; soñaba esa vida tranquila del poeta que irradia con suave luz de una en otra generación; soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese de mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos, y cuando la muerte pusiera su término a mi existencia, me colocase, para dormir el sueño de oro de la inmortalidad, a la orilla del Betis, al que yo había cantado en odas magníficas, y en aquel mismo punto adonde iba tantas veces a oír el suave murmullo de sus ondas."

 

   Este trozo autobiográfico, tan inferior a la genial sencillez de las páginas que inmortalizaron al autor de las RIMAS y de las LEYENDAS sirve, sin embargo, para representarnos al jovencito que ya vivía una existencia imaginativa, poblada de fantasías y perfectamente al margen de las realidades pasadas, presentes y futuras.

 

   Ese retrato infantil no dejó de serle fiel hasta la muerte. Bécquer fue, años después, oficinista, elaboró penosamente prosa de periódico, luchó con reiteradas dificultades de salud y de dinero, conoció de cerca la miseria, contrajo matrimonio con una mujer vulgar, de la que tuvo tres hijos que habrían sido la felicidad de un leñador. Y sin embargo, su espíritu, replegado hacia lo hondo y rehuyendo el contacto con su propia vida externa, siempre fue el de aquel niño arrebatado y visionario.

 

   Después de su escapada a Madrid a fin de vivir la vida literaria, combatiendo por la subsistencia y por la gloria... escribiendo versos, Bécquer, por un derivativo lógico de sus aptitudes de escritor, empieza a inscribirse en la órbita del periodismo y consigue entrar de redactor en "El Mundo", periódico de nueva fundación que desaparece al segundo o tercer número sin que fuera precisa la intervención de ningún cataclismo geológico. Muere, pues, ese "Mundo" que tan fugaz esperanza había representado para el poeta; sobreviene otra pausa de desorientación y ahora logra Bécquer ingresar en "El Porvenir", otro periódico y otro título de ambiciosas e ilusionadas reminiscencias. También concluye "El Porvenir" al poco tiempo, pues su vida resulta tan breve y precaria como la de "El Mundo".

 

   ¿Qué hace Gustavo Adolfo ante las reiteradas dificultades?.

 

   En vista de que carece totalmente de trabajo y de recursos se lanza a fundar una gran revista: "La España Artística y Literaria" que, naturalmente, tardó muy poco en sucumbir.

   Después... otra vez el milagro cotidiano de sustentarse hasta que su ingreso en la redacción de "El Contemporáneo" le sitúan en una existencia de relativo sosiego; y de labor: versos, leyendas, impresiones de arte, cartas literarias...

   No parecía que todo aquello, una colaboración casi anónima, escrita en la pausa del desaliento físico y moral, ajustada entre noticias vulgares y ramplonas, en una hoja inspirada por la lucha política, fuese a constituir los elementos de una obra inmortal. Casi todos los trabajos de Bécquer aparecieron allí sin firma de autor. Bien conocido es, por lo demás, que la labor literaria de Bécquer fue apareciendo así, desperdigada y casi anónima en diferentes periódicos de la época; y que sin la devoción de un grupo de amigos, entre los que debe destacarse el nombre de Rodríguez Correa, tal vez se hubiera perdido todo en el olvido.

   Por serle la vida avara en satisfacciones, hasta ignoró Bécquer la de ver reunidos sus trabajos con su nombre y bajo una cubierta editorial. Fueron aquellos buenos y leales camaradas los que se esforzaron por reunir y editar, con carácter de obra póstuma, un volumen del poeta de las RIMAS, de estas mismas rimas cuyas ediciones ya son incontables en todos los ámbitos de la Hispanidad.

 

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